Ir al contenido principal

Verdaderos siervos de Dios.

02/Febrero/2021.




Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!

Gálatas 1:10.

Le haré una pregunta ¿Usted es de esas personas que buscar agradar a otros? Esta porción la escribió Pablo a los habitantes de Galacia porque estaban en peligro. No se disculpa por sus palabras directas porque él sabía que no estaban sirviendo fielmente a Cristo. 

La vida es muy persuasiva, es decir, vemos personas imitando a otras personas para ser admiradas. Aunque lo neguemos siempre estamos a la espera de un buen cumplido. Seguimos patrones sin darnos cuenta. La forma en que vestimos no es original, hemos visto usar a alguien un estilo que nos agradó e inconscientemente lo hemos imitado. Nuestra forma de hablar se ve influenciada por nuestro círculo social. 

Un verdadero siervo de Dios se niega a sí mismo (Lucas 9:23-24) "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la salvará". Y como su nombre lo señala sirve (Lucas 9:57-62). ¿Qué tan dispuestos estamos a servir a los demás? 

Una actitud de servicio es reflejo de lo que Dios ha hecho en nosotros. Da la milla extra (Lucas 17:30) "Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos". "Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el llora y el crujir de dientes" (Mateo 25:30).
En nuestra posibilidades podemos explotar los dones que el Señor nos ha dado, no desperdiciemos nuestros tiempo en cosas vánales, fijemos nuestra mirada a Cristo, no nos desviemos. 

Aplicaciones: 
  • Examinemos nuestra conducta, contrastemos las decisiones que tomamos cada día con la palabra de Dios, busquémoslo en la oración. 
  • Pidamos sabiduría para saber qué agrada a nuestro Dios. 


Olivia Moreno.

Comentarios