13/Enero/2021
“Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.”
Lamentaciones 3:24 RVR60
Estamos atravesando uno de los momentos históricos mas grandes de nuestra época, estamos sobrellevando la vida en medio de una pandemia mundial que ha desencadenado una gran ola de desempleo, ha llevado a miles de familias a encontrarse en situación de pobreza, ha mostrado un número ciertamente alarmantes de suicidios, entre muchas cosas más que se pueden mencionar. Ciertamente nos encontramos en el ojo de una decadencia económica, social y tristemente espiritual.
Algunas respuestas humanamente comunes ante una situación tan alarmante podrían ser la incertidumbre, el desaliento, el miedo, y el desconsuelo. Si bien, no es la primera vez que una situación de esta magnitud ha golpeado la humanidad, esto no es algo nuevo en la historia. En la biblia en gran número de veces se mencionan a hombres y mujeres que atravesaron por situaciones similares y aún peores, personas que nos son de ejemplo y testimonio de lo que Dios hizo en sus corazones y como Dios trabajó en sus vidas aún en tiempos donde no se veía salida.
Mas allá de preguntarnos ¿Qué será del futuro? ¿Cómo impactará esta pandemia nuestras vidas? Debemos reconocer que, no importa cuánto divaguemos en cosas que no conocemos, al final del día lo único que en verdad nos pertenece y hay certeza en ello es Cristo. Uno de mis capítulos favoritos de la biblia siempre será lamentaciones 3, un canto poético y fúnebre en tiempo de cautiverio donde vemos la aflicción por la que pasaba Jeremías, este fue llevado a tinieblas (v.2), sus huesos fueron quebrantados y su piel envejecida (v.4), se llenó de amargura (v.5), se sentía en el olvido y en oscuridad similar a la de estar muerto (v.6), fue desolado (v.11), el pueblo entero le escarnecía (v.14), se alejó de la paz (v.17). El profeta atravesaba lo que ciertamente era una temporada de prueba, incertidumbre, aflicción, y desánimo en su vida, pero jamás nada me ha traído consuelo a mi vida en tiempos de prueba como lo fueron sus siguientes palabras.
“Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto, esperaré. Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”.
Jeremías se mostraba humillado ante la infinita misericordia de Jehová; en aflicción, pero no consumido; en desánimo, pero agradecido; bajo prueba, pero reconociendo la fidelidad del Señor. ¿Qué no nos damos cuenta? ¡No hemos sido consumidos! El salmista clamaba en Salmos 42:5 :
“¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios porqué aun he de alabarle, salvación mía y Dios mío.”
Esperemos en el Señor, porque aún hay tiempo de acercarnos a él, en tiempo de aflicción, en tiempo de paz, aún no hemos sido consumidos, hagamos uso de la santidad que tenemos en Cristo para adorarle cuánto tiempo más nos quede aquí. ÉL es nuestra vida, él es nuestro propósito, hemos sido creados para alabanza de su gloria (Efesios 1:6).
El profeta Jeremías concluye la idea de lamentaciones 3 de la siguiente manera:
“Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.”
El único con quién nos quedaremos al final de nuestros días aquí en la tierra es Cristo, lo único permanente que hay en nuestras vidas, aquí y en la eternidad es él. Y así como Jeremías encontró ese estado de conciencia pleno y entregado al Señor, reconociéndole misericordioso aún en tiempos de incertidumbre, así nosotros mismos debemos encontrarnos en el Señor. Tengamos urgencia por el Señor, ocupémonos en él más de lo que nos ocupamos en este mundo, porque él es nuestra porción.
Brenda Álvarez.

Comentarios
Publicar un comentario