01/Febrero/2021.
“¡Gente infiel! ¿No saben que amar al mundo es lo mismo que odiar a Dios? El que quiera convertirse en amigo del mundo se convierte en enemigo de Dios.”
Santiago 4:4 RVR60.
Quiero hacerle una pregunta, querido lector ¿Usted tiene amigos? La respuesta más obvia es un sí. Todos tenemos como mínimo un amigo, y bueno, hay muchas áreas de nuestra vida que se relacionan en una amistad, por ejemplo: nuestros sentimientos, nuestras emociones y aún nuestro propio corazón.
Lo que hacemos cuando tenemos una amistad con alguien es, que buscamos pasar tiempo con esa persona, buscamos gustos en común para compartir cosas, y muchas veces, podemos llegar a adoptar ciertos gustos de la otra persona, o gestos y/o formas de hablar. Todo esto por el tiempo invertido con esa persona, es algo así como moldearnos a ese amigo. Comienzo hablando de la amistad y lo que conlleva, para que entendamos la gravedad de tener una amistad con el mundo. Resulta que es el mismo proceso, pues comenzamos a dedicarle tiempo, involucrar el corazón y finalmente, moldearnos a el.
Claro qué hay ciertas cosas que podemos hacer en el mundo, cosas que naturalmente podemos disfrutar. El problema viene cuando mezclamos los aspectos mencionados al principio, cuando hablamos de una amistad. Andar cariñosamente con las cosas del mundo es lo que nos lleva a ser enemigos de Dios, en un diccionario, buscando a que se refiere la biblia con “ser amigo del mundo”; encontré que: “En una manifestación de la enemistad, es un profundo odio”. Imagine el hecho de que al tener una amistad con el mundo, desarrollamos entre Dios y nosotros, un profundo sentimiento de odio.
Debemos aprender a discernir entre lo que ofende a Dios y lo que no. Por ejemplo: una salida con nuestra familia, con amigos; no es algo malo. Lo malo o bueno será lo que nosotros hagamos estando allí. Debemos considerar si le estamos dando su lugar a Dios, o también, si vemos una película o escuchamos canción; debemos detenernos a analizar si no hay algo que desagrade u ofenda a Dios. Sobre todo, cuando hagamos algo aquí en el mundo (cualquier cosa), conozcamos la diferencia entre lo bueno y lo malo, y de que manera no estaríamos involucrando nuestro corazón. Dejemos ser ser cariñosos con las cosas del mundo, aún más con las que están contra su voluntad.
Busquemos la amistad de Dios, no la del mundo. Busquemos conocer a Dios y anhelemos días con día, pasar tiempo con ÉL. Recuerda esto: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.” (Juan 15:14).
Aplicaciones:
- Así como buscamos conocer a nuestros amigos, anhelemos buscar a Dios, un buen inicio es leer tu biblia con interés, no por obligación.
- Cuidémonos de darnos “ciertos permisos”, por ejemplo: Faltar a la iglesia un domingo por hacer una actividad que no es realmente importante o de urgencia.
- Tengamos cuidado con involucrar nuestro corazón en las cosas del mundo, dejemos de ofender a Dios. Oremos a Dios para que nos muestre esas áreas de nuestra vida.
Ilse Robles.

Comentarios
Publicar un comentario