05/Febrero/21.
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”
Colosenses 3:1-4 RVR60.
Todos al menos una vez o cada domingo estamos esperando que el culto termine para ir a hacer nuestras actividades diarias, o no leemos nuestra biblia por falta de tiempo e inclusive no nos tomamos el tiempo de disfrutar un tiempo con Dios a solas, simplemente porque no buscamos a Cristo, a las cosas de arriba, sino a las de la tierra a lo que veo y puedo obtener.
El mundo es rico, el mundo esta lleno de placeres que pareciera ser que nossatisfacen de una manera integral y a su misma vez debería encantarnos tanto que seamos uno mismo con el mundo. Sin duda esta es muchas veces nuestra vida, estamos encantados, fascinados con el mundo y con todo lo que esté nos ofrece, y digo esto porque estamos tan deslumbrados con el mundo, tan metidos en el mundo que “no tenemos tiempo para leer la Palabra de nuestro Dios, por lo menos una vez al día” o “no tenemos tiempo para poder ver un devocional o simplemente hacer un devocional.”
Pero no solo nos pasa a nosotros, Dios conoce nuestro corazón, y los mismos colosenses pasaban por lo mismo, ¿Cómo es que ellos al igual que nosotros que hemos resucitado juntamente con Cristo por el poder de Dios es que podemos seguir viviendo en los placeres de la carne? Y la verdad es que nadie esta excluido de esto, imagínense, ellos vivían en un lugar muy prospero, donde había buenas rutas de comercio, era una colonia romana (ellos eran romanos por vivir ahí), producían lana negra y teñidos, entonces sabían lo que era vivir bien y de buena manera hasta que redireccionar la ruta principal, y, Colosas dejo de ser un punto medular en el comercio, por lo que ellos sabían lo que es vivir de la mejor manera, e imagínense después de todo ya no poder vivir como antes, sin duda es complicado.
Por lo que Pablo les recuerda que, sí tienen algo mayor que las riquezas y que los deleites de este mundo, y eso, sin duda es haber resucitado con Cristo, por eso Pablo les insta a que no pongan sus ojos en lo que esta en frente, en lo externo, Pablo les pide que pongan sus ojos en lo interno, en lo que verdaderamente tiene un valor con una genuina sustancia, una sustancia eterna que está en los cielos, porque su vida no esta en esta tierra, ni en lo que ofrezca la misma, sino con Cristo, su vida esta escondida con Cristo en Dios mismo, y aun algo mayormente increíble, es que cuando Cristo mismo se manifieste, cuando a Cristo mismo le vean, y venga, y estén juntamente con ÉL de una manera presencial, también ellos serán manifestados con ÉL en gloria.
Y hoy mismo es lo que Dios quiere para nosotros, que lo adjudiquemos, que lo leamos, pero no debemos dejarlo ahí, al contrario, debemos vivirlo. Dejemos de enfocarnos en los placeres del mundo, abandonemos ese deslumbramiento, ese encanto por el mundo, ciertamente vivimos aquí y vamos a lidiar con muchas cosas, pero, Dios nos recuerda que no somos de esta tierra (Efesios 2:19), que nuestra esperanza no está aquí y en lo que el mundo nos dé, nuestra esperanza está en los cielos, juntamente a lado de nuestro Señor Jesucristo con el cual hemos resucitado por el poder de Dios y que hemos sido sellados con el Espíritu Santo para salvación eterna (Efesios 1:3-14).
Estamos muertos, muertos a los deleites, a nuestras bajas pasiones y deseos, pero vivos para vida eterna, vivos para una esperanza inmarcesible. Es necesario deleitarnos en la palabra de nuestro Dios, es necesario que busquemos un tiempo a solas con Dios o en compañía, es necesario que recordemos que no somos de este mundo y que debemos buscar las cosas de arriba, las cosas espirituales que traigan alabanza, honra y gloria a nuestro Dios, a nuestro Señor Jesucristo y al Espíritu Santo, porque nuestra vida debe ser en Cristo, por Cristo y para Cristo, y el día que le veamos cara a car tal como ÉL es, poder ser manifestados en gloria juntamente con ÉL.
Por último, dejemos de buscar lo que no podremos encontrar en el mundo, esa esperanza, y mejor enfoquemos en las cosas de arriba, en lo interno (Hebreos 12:2), puestos los ojos en Cristo y en esa esperanza de poder estar juntamente con Él por toda una eternidad.
Gracias Señor porque no estamos sujetos a este mundo, sino que somos de tu perfecto reino, somos conciudadanos y un día podremos verte cara a cara y poder ser glorificados juntamente contigo.
Luis Ortiz.

Comentarios
Publicar un comentario