08/Febrero/2021.
“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
Filipenses 4:7.
A lo largo de nuestro paso por la vida experimentamos diversos episodios de paz.
Ya sea que estemos visualizando un atardecer a la orilla de la playa, o quiza admirando las estrellas en una noche despejada en completo silencio. Para la mayoría, esto es una sensación pocas veces experimentada. Para el ser humano la paz es un sentimiento tiene que ir acompañada de plenitud en todos los sentidos (económica, personal, sentimentalmente).
Pero sin Dios esta paz es nula. Al final del versículo dice: En Cristo Jesús. Si enfocamos nuestra mente en la obra de Nuestro Señor Jesucristo y el valioso precio que pagó por nuestra eterna salvación, podremos dejar el afán. Aún cuando atravesamos por momentos de debilidad, la paz proveniente del Espíritu de Dios, que llena al creyente de una tranquilidad interior que no se puede explicar, por qué es un don y uno de los frutos que Dios da a todos sus hijos.
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe...
- Gálatas 5:22.
No tenemos que estar en algunos de los lugares que nos dan paz superficialmente para sentirnos llenos de paz. Basta con mirar las promesas de Dios por qué en ÉL hay esperanza al afán de este mundo. Busquemos animar a los hermanos en la fe que pierden la paz y la tranquilidad cuando están en medio de la prueba con estos pasajes.
Mariana Barbosa.

Comentarios
Publicar un comentario