10/Marzo/2021
“La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Juan 14:27 LBLA
Quiero empezar con esta pregunta: ¿Qué te genera paz en tu vida? Tal vez sea tu carro, tu casa, tu estatus social o quizás todo lo que tienes en tu cuenta bancaria, porque todas estas cosas son objetos o pertenencias que te ayudan a vivir de una mejor manera en la sociedad, que muestran que eres alguien frente a todos ellos. Pero déjame decirte que estas cosas son objetos que el mundo ofrece diciéndote que son paz para tu vida, que no te preocupes porque tienes seguridad en lo que tienes.
Bueno esta es una paz que el mundo ofrece, pero es una paz que no perdura para siempre, sino que tiene un final. Y esta reflexión me llevo a pensar en este pasaje cuando Jesús estaba con sus discípulos en el evangelio de Juan 14:27, que dice:
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Creo que el mayor temor que podemos ver actualmente de las personas es pese a esta pandemia, observar como la economía se desploma, que la situación está cada vez peor, entre otras muchas cuestiones, inclusive en su tiempo hubo muchas compras de pánico en muchos centros comerciales. Y es que sí se pueden hacer compras de pánico, pero ¿Cuánto tiempo nos dura esa paz de saber que estamos surtidos con lo necesario? 15 – 20 días ¿Y luego, qué? No es como que podamos ir a algún centro comercial y pedir cien pesos de paz.
Pero si con Jesús. Jesús les estaba haciendo una promesa que cumplió a sus discípulos, y hoy déjame decirte que la está haciendo contigo y conmigo, pero es necesario que comencemos a poner nuestra confianza en Cristo y dejar de ver las cosas externas, que dejemos de confiar en lo material, en aquello que el mundo dice que es paz para nuestras vidas. Porque Cristo NO da una paz que tiene fin, sino que Cristo nos da una paz eterna, una paz tan perfecta que un día estaremos delante de Su presencia y podremos verle cara a cara, viendo y contemplando el resplandor de Su gloria perfecta e inigualable.
Cristo te lo dice hoy a ti: “Tranquilo, tranquila, no dejes que tu corazón se inquiete y mucho menos dejes que hoy el miedo te hunda, confía en mí, porque no hallaras ninguna paz eterna como la mía.” Los tiempos se van a empeorar cada día más, quizá jamás vuelva todo a ser como antes, pero, una mayor paz es la que podemos encontrar en Jesús, una paz que sobre pasa todo entendimiento, una paz perfecta, que sin lugar a dudas ni la mayor estabilidad económica nos podrá dar, y esa paz es la paz de Cristo.
Señor, gracias, porque me demuestras que tu paz es mayor que cualquier cosa que me pueda dar estabilidad en esta tierra.
Luis Ortiz.

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