09/Marzo/2021
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
Efesios 2:10
¿Qué hago cuando me siento incompleta? ¿Cuándo no me creo suficiente, cuándo comienzo a compararme con personas a las que yo considero mejores que yo? En mi diario: Volví a pensarlo, “no soy suficiente en mi relación amorosa, no me siento en casa, no pertenezco” y al igual que muchos otros días, me quedó corta en entender que hay de malo en mí. ¿Qué hay de malo en mí?
Dando un paseo por mis inseguridades, en listo:
1. No soy lo suficientemente lista.
2. No soy lo suficientemente interesante.
3. No se manejar mi tiempo de manera adecuada. …
10. Soy demasiado distraída, y así continuo hasta ya no poder pensar en más.
Mis inseguridades me hacen caer en el olvido de mis virtudes, de las cuales sinceramente puedo contar pocas en comparación. Y regreso a mis cuestionamientos, ¿Por qué no puedo ver en mí más de lo bueno que de lo malo? ¿Si reconozco mis virtudes demasiado, caeré en el defecto de la egolatría? La delgada línea entre el reconocimiento y la auto admiración es en definitiva una línea a la cual no deseo acercarme nunca, porque se lo fácil que es caer en la idolatría cuando uno se exalta a sí mismo y lo difícil que es salir de ella.
Debo admitir que, de mis mayores inseguridades, no ser lo suficientemente lista es la mayor de ellas.
Pero siento qué al buscar alimentar mi mente, alimento mi ego. Pienso que saber es ser y, si no sé, no soy. ¿Pero quién pretendo ser si solo me interesa saber para no sentirme invalidada por otros? ¿Busco el favor del mundo o busco el favor de Dios? En el profundo conocimiento que no tengo de mí misma, debería comenzar a descansar más en el “soy porque lo tengo a él (haciendo una clara referencia a Cristo)”. Y ahora me cuestiono, que dice la biblia al respecto.
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” – Efesios 2:10
Hemos sido creados con un propósito que está por encima de nosotros mismos, nuestras cualidades, a los ojos humanos nunca podrían ser lo suficientemente bastos para cumplir con un propósito espiritual, nacemos en Cristo para el cumplimiento de algo más grande que nosotros mismos, lo hacemos para él. Esto se define de la siguiente manera: Somos porque él nos hizo ser.
En Cristo encontramos identidad, el quienes somos (Juan 1:12), de dónde venimos (Colosenses 1:16) y a donde vamos (Juan 10:28-30). Y está identidad debería definir nuestras vidas más allá de lo que lo hace la sociedad lo hace o en todo caso nosotros mismos. Nuestras inseguridades no deberían tener peso en nuestra vida si de continuo reconociéramos el valor que Cristo ha dado a nuestras vidas por medio de su promesa, mediante su muerte y resurrección.
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” – Romanos 12:2
Hemos sido hechos hechura suya, y nuestro deber cristiano es ir más allá de aquello que la sociedad nos ofrece y buscar andar según la voluntad de Dios, siendo de alabanza y testimonio, teniendo un sentido creciente de pertenencia y validación que sólo Cristo nos da.
Brenda Álvarez.

Comentarios
Publicar un comentario